Momento cobaya: Mascarilla Detox

/ abril 25, 2019/ momento cobaya

Hace unas semanas encontré en un cajón un sobre con una mascarilla que alguien me regaló ya ni me acuerdo cuando. Como no veo la fecha de caducidad y además noto que une dos tendencias —el detox y el negro— me he decidido a probarla.

Paso 1 – Observación y desempaquetado

Vale que mi vista ya no es lo que era, pero sinceramente creo que las marcas deberían plantearse aumentar el tamaño de la letra de las instrucciones. En la cara A se lee bien: nombre del producto, modelo rubia megamaquillada sosteniendo lo que parece un emoticono chungo, un montón de cosas en inglés y lo que interesa: “Mascarilla tisú facial DETOX Carbón Anti-imperfecciones”. La B es la que implica cierto esfuerzo; y encima al abrir el sobre se rasga por el párrafo en español. Ainsss…

también vale para disfrazarse de peli de terror

Paso 2 – Aplicación

En el caso de las mascarillas siempre es complicado enfrentarse al momento de comprobar si tu cara encaja con la del modelo que utilizaron para hacerla. Como suele estar bastante lejos opto por comenzar por la nariz, para respirar y esas cosas. Vaya, esta no tiene nariz. Ni siquiera una de esas solapas que hay en algunas. O sea, que la nariz se queda sin tratamiento, la pobre… Con lo expuesta que está y lo necesitada de detox… (por la exposición lo digo únicamente, que quede claro). Bueno… reconozcamos que, en términos de uso, es más práctico.

Luego va la boca. Claramente esto se pensó para una boca grande. También es cómodo, también hay piel que queda al aire. Y los ojos, como siempre, aplastados y caídos, con poco margen para mover las pestañas. Ainsss, ainsss…

Paso 3 – Los quince minutos y un ratito más

Habiendo comprobado que esta no es mi talla (si en esto hay tallas), que negro es el tisú y no el liquidillo, que en mí esto no es instagrameable y que me queda poca leche, ya no se me ocurre qué más hacer. Compruebo que no tengo correos nuevos, tamborileo con los dedos en la mesa, vuelvo a leerme las instrucciones…

De repente una ráfaga de aire frío atraviesa la sala y me hace estornudar. Menos mal que la nariz está al descubierto.

Paso 4 – Resultados y conclusiones

Si algo me ha quedado claro de las instrucciones, porque lo pone en mayúsculas, es el NO ACLARAR. Mientras siento ese cosquilleo de poros burbujeando y aprovecho el juguillo que queda para la papada y el cuello (esos grandes olvidados) me da por pensar que detox probablemente necesite mucho, sea o no con carbón y ácido hialurónico, pero lo mismo esto es para abrirte los poros y va a ser peor el remedio que la enfermedad…

(unas horas después)

Como soy yo muy de placebos, no sé si la subjetiva autopercepción de mi experiencia cuenta; pero he de decir que noto la piel diferente, como si el carbón y el ácido (que siguen ahí, ahora ya secos) hubiesen creado una sutil película con un brillo cristalino bajo la que florece una dermis de un sonrosado sanote.

Veredicto: para la piel bien; para selfies en Instagram no la recomiendo.

Pd. Me acabo de acordar de que esto me lo trajeron los Reyes. Entonces, ¿me trajeron carbón?

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