Nueva sección: maquillaje para dummies

/ septiembre 18, 2019/ para dummies

Desde que mis ami@s y conocid@s me hacen consultas sobre maquillaje me pasa que: a) me siento importante: y b) me estoy dando cuenta de que –así en general, sin mirar a nadie en concreto– la gente anda muy pez. Así que he decidido empezar un curso por entregas, tipo los coleccionables que pueblan los quioscos en estas semanas de vuelta al cole. Una cosa sencilla, sin pretensiones y –lo más importante– ilustrada. Empezando por lo más básico.

Cruzo los dedos para que esto no genere miles de preguntas que no sepa contestar, porque lo de gurú es más una aspiración que un firme camino. Pero, vamos, que si hay dudas aquí estamos.

Y, sin más preámbulos…

Lección 1 – Cómo aplicar la base de maquillaje

La función de la base es unificar el rostro. Ello no quiere decir que haya que crear una máscara que lo cubra todo, porque para disfrazar las zonas más decoloradas o las imperfecciones se usa después el corrector. La base sirve para empezar a preparar el lienzo, como dicen las beauty-experts. Y el objetivo es que apenas se note. Por ello, lo primero que hay que hacer es escoger muy bien el material con el que vamos a trabajar, tanto en términos de textura (si nos parece muy denso podemos diluirlo en sérum o hidratante) como de color (si no damos con el nuestro, trataremos de conseguirlo mezclando varios). Y el color debe ser el que tiene nuestra piel en el costado del cuello. Hay que aplicar ahí y ver si se funde por completo.

Una vez que sabemos con total seguridad que ese es nuestro tono, pasamos a depositar producto entre las cejas, junto a las aletas de la nariz y alrededor de la boca; es decir, en las zonas centrales y de menos relieve del rostro.

Hecho esto, lo extenderemos con la herramienta que más nos guste (pincel, esponja, dedos,…) «hacia fuera»; es decir, en dirección a la frente, las sienes, las orejas, el mentón, el cuello.

Cuando esté extendido, muy muy extendido, lo extenderemos más. La idea es difuminar para que se funda totalmente y no deje marcas. De hecho, conviene empezar con poco producto e ir añadiendo progresivamente si se cree necesario porque, por extraño que parezca, el efecto es mejor y más natural si se ponen varias capas finas que si se pone una relativamente gruesa.

Para difuminar pueden usarse pinceles (el kabuki es el más adecuado) o las manos. Un buen masaje hará que la base se pegue bien a la piel y haga aquello que se espera de ella. En las zonas del rostro con más relieve (mejillas, puente de la nariz, barbilla) conviene que haya poco producto, y en las que pueden delatarnos (mentón, nacimiento del pelo, aletas de la nariz) hay que trabajarlo especialmente bien.

Una vez aplicada la base y difuminada probablemente seguirán notándose, si los teníamos antes, las ojeras, las manchas y los granos. Que no cunda el pánico: para camuflarlos está el corrector, del que hablaremos en la próxima entrega.

Ya sé que no podéis esperar…

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4 Comentarios

  1. Muy práctico e interesante. Espero ansiosa la masterclass del corrector! ☺️

  2. Desde luego, yo me aplicaba el maquillaje justo al revés. Jajaja. ¡Gracias, Bea, por darme luz!

    1. De nada, pero no lo ha escrito Bea…

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